Aceprensa, Servicio 52/00 (extracto)

En camino hacia la clonación humana con fines terapéuticos

Embriones para repuestos biológicos

Un comité asesor del gobierno británico en materia de bioética acaba de recomendar que se autorice crear embriones humanos clónicos de los que obtener tejidos para trasplantes. En toda la Unión Europea, las leyes nacionales prohíben clonar embriones. Pero la utilidad que reportaría está llevando a que se levanten paulatinamente las protecciones legales al embrión humano (ver servicio 22/99). Esto supone poner los hechos por delante de la ética y de la ley, como señala Vicente Bellver Capella, profesor de Filosofía del Derecho en la Universidad de Valencia, en su reciente libro ¿Clonar? Ética y derecho ante la clonación humana (1).


"Hay dos campos de investigación, en particular, que conseguirán un avance sustancial con la in corporación de la clonación. Estos son la regeneración de tejidos y la ingeniería genética", afirma Lee M. Silver (2). La clonación de embriones humanos con fines no reproductivos está también vedada por las leyes, como la clonación reproductiva. Sin embargo, los beneficios científicos, económicos y curativos que se podrían alcanzar con la clonación humana no reproductiva son tan espectaculares, que ejercen una fuerza creciente y de sentido contrario a la prohibición. Por ello, el mantenimiento de dicha prohibición está gravemente cuestionado en estos momentos, sobre todo en el ámbito anglosajón y desde el anuncio de algunos experimentos exitosos.

Experimentos con embriones

En noviembre de 1998 el equipo de investigación dirigido por James Thomson anunció la obtención de cultivos de células pluripotentes a partir de células embrionarias humanas que todavía no se habían diferenciado. Con animales ya se había conseguido en 1981. La técnica consiste en tomar un embrión en su fase de blastocito ­en este caso se obtuvo de los embriones sobrantes en una fecundación in vitro­ y separar las células de la masa interna (también llamadas células stem, que son aquellas que dan lugar al embrión) del trofoblasto, que es el que va a generar la placenta. Lo que consiguió el equipo de Thomson fue multiplicar esas células en el laboratorio sin que se diferenciaran. El paso siguiente consiste en orientar el desarrollo de esas células en un sentido determinado. En principio, resulta difícil que ese desarrollo llegue a dar órganos completos, pero sí parece factible a medio plazo que esas células se desarrollen como células diferenciadas de un determinado tejido. De lograrse, estas células se podrían inyectar a órganos o tejidos dañados de seres humanos para su regeneración.

Aún queda otra dificultad técnica para llegar a los trasplantes de tejidos: el rechazo por parte del organismo receptor. El problema puede quedar fácilmente superado si las células embrionarias utilizadas no provienen de un embrión fecundado de forma natural o in vitro, sino de uno obtenido mediante la clonación del sujeto al que posteriormente le serán trasplantadas. En ese caso, la identidad genética entre el tejido que se va a implantar y el individuo que lo va a recibir evita el rechazo del tejido cultivado en el laboratorio.

Precisamente a la semana del anuncio del cultivo de células stem se publicaron dos informaciones que ponían en relación la experimentación en cultivos celulares indiferenciados con la clonación. La primera es que el equipo de Thomson y el Instituto Roslin de Edimburgo, en el que se clonó la oveja Dolly, estaban trabajando en el siguiente proyecto: clonar las células de bebés y crear luego bancos de células madre, susceptibles de convertirse en cualquier tipo de tejido, perfectamente compatible con el organismo del bebé receptor. Este proyecto fue remitido a la agencia británica encargada de autorizar la investigación y experimentación con embriones humanos, la Human Fertilisation and Embriology Authority (HFEA), solicitando esa autorización. En un informe publicado conjuntamente por la HFEA y la Human Genetics Advisory Commission (HGAC) en diciembre de 1998, se recomienda al gobierno reformar el reglamento vigente para permitir expresamente tales experimentos.

La segunda noticia fue que una pequeña empresa de Worcester (Massachussets), Advanced Cell Technology, había realizado la primera clonación de células embrionarias humanas, al transferir un núcleo de célula somática humana a un óvulo de vaca previamente enucleado. El objetivo de este experimento, según la empresa, no es crear seres humanos clónicos sino tejidos humanos que puedan ser trasplantados. Uno de los aspectos más llamativos del experimento es que no fue publicado en una revista científica, sino en la portada del diario The New York Times del 12-XI-98.

Móviles económicos

Conviene reparar en dos aspectos externos al proceso ahora anunciado, pero relacionados con éste y de una gran significación. El primero es que el proceso ha sido inmediatamente patentado, con lo que su utilización por otros laboratorios puede generar enormes ganancias para el titular de la patente. El segundo es que los equipos científicos implicados han actuado como una auténtica multinacional, buscando el lugar legalmente más idóneo para realizar los experimentos y obtener así un resultado final que ha sobrevolado todas las restricciones legales.

El experimento realizado en Wisconsin hubiera sido ilegal en el Reino Unido, donde está prohibida la experimentación con embriones, salvo que se cumplan determinadas condiciones. Estas dos circunstancias nos hablan del móvil crematístico que subyace dentro de esta investigación.

Por otra parte, la compañía americana Geron (Menlo Park, California) fue la que financió el experimento de Thomson. La legislación norteamericana prohíbe destinar fondos públicos a experimentos en los que se utilicen embriones. Por ello, Thomson y su equipo de la Universidad de Wisconsin tuvieron que llevar a cabo este experimento en un laboratorio fuera del campus y con fondos privados. Recientemente, Geron ha adquirido los laboratorios Roslin Bio-Med (Edimburgo), en los que se clonó la oveja Dolly, lo que hace que esta empresa prácticamente controle la investigación más importante en el mundo sobre clonación y sobre cultivos de células stem o células "madre".

Posibilidades terapéuticas

Es incuestionable el potencial terapéutico de la investigación en células stem. Las únicas células stem que se han conseguido cultivar hasta el momento fueron obtenidas de un embrión humano. El desafío actual para la ciencia en este campo consiste en alcanzar esos resultados ­cultivos de células indiferenciadas que posteriormente puedan diferenciarse en el sentido deseado­ teniendo la seguridad de que ni en el origen ni en algún momento del desarrollo se están instrumentalizando embriones humanos.

Hasta el momento se han obtenido células stem: de la masa interna de los blastocitos fecundados in vitro (de donde las obtuvo Thomson); de las células germinales primordiales (aquellas que darían lugar a los espermatozoides y óvulos) de embriones tempranos (de donde las obtuvo Gearhart poco después que Thomson); y de algunos tejidos de seres humanos adultos. En las dos últimas no se utiliza ningún embrión para su obtención, con lo que no parece que planteen problemas éticos y legales desde ese punto de vista. El método empleado por Thomson sí supone sacrificar embriones y, por ello, no se puede admitir.

Otro posible modo de obtener esas células, no realizado hasta el momento, sería el de la transferencia nuclear. "Parece que, en tal caso ­señala el Informe sobre clonación publicado en España el año pasado (ver servicio 100/99)­, el óvulo al que se ha transferido el núcleo de una célula diferenciada y el óvulo fecundado por un espermatozoide son constitutivamente diferentes en cuanto que el cigoto tiene la capacidad natural (sin manipulación posterior) de formar un individuo completo (es totipotente per se), en tanto que el óvulo al que se ha transplantado un núcleo no tiene, por sí mismo, ninguna capacidad pluripotencial ni totipotencial natural (sin manipulación posterior); sólo llegará a ser pluripotente o totipotente en condiciones especiales. Pues bien, solo en el momento en que fuera constitutivamente totipotente, podría considerarse como célula embrionario. En este contexto, el esfuerzo de investigación debería centrarse en encontrar las condiciones para convertir en pluripotentes los óvulos a los que se transfirió el núcleo de una célula somática" (6).

Desde luego, si esta posibilidad se convirtiese en realidad, permitiría que cualquier ser humano pudiera tener tejidos de repuesto sin ningún problema de rechazo porque se trataría de tejidos genéticamente idénticos a los de su organismo. Se habrían superado los dos grandes impedimentos para emplear las células stem: el ético de sacrificar embriones humanos y el técnico del rechazo.


(1) Vicente Bellver Capella. ¿Clonar? Ética y derecho ante la clonación humana. Editorial Comares. Granada (2000). 199 págs. 2.200 ptas. Este servicio es un resumen del capítulo 4, epígrafe IV: "La clonación para la creación de tejidos humanos y la ingeniería genética" (págs. 147-159).

(2) Lee M. Silver, Remaking Eden. Cloning and Beyond a Brave New World, Weidenfeld & Nocholson, Londres, 1998, p. 126.

(6) Comité de Expertos sobre Bioética y Clonación de la Fundación de Ciencias de la Salud, Informe sobre clonación. En las fronteras de la vida, Ediciones Doce Calles, Aranjuez (Madrid), 1999, pág. 156.